¡Bienvenidos!

Esta es la casa virtual de la Revista Literaria Letrambulario, que nació y vuela principalmente en Guadalajara, México.

Si quieres comprar la revista, envíanos un mail. La haremos llegar a donde sea necesario.

¡Muchas gracias por tu apoyo!

lunes, 16 de junio de 2014

Un Letrambulante Incansable


Jesús Gerardo Villegas García

(1924-1995)

Ubicado en la región centro del estado de Jalisco, a 1575 metros sobre el nivel del mar, se encuentra un municipio que limita al norte con  Chapala; al este con El Salto, Juanacatlán e Ixtlahuacán de los Membrillos y al oeste con Acatlán de Juárez y Tala. Su extensión territorial es de 636.93 kilómetros cuadrados, su nombre: Tlaxomulco (nombre proveniente del nahuatl, Tlalli “tierra” y Xomulli “rincón”) por eso para algunos investigadores, el término significa El lugar situado en la rinconada, aunque también se interpreta como Lugar del montón de tierra ó Rincón de tierra rodeada de cerros.

Desde su fundación, Tlajomulco ha participado en varias batallas iniciando por su conquista a manos de Nuño Beltrán en 1530. Doscientos ochenta y un años después, el pueblo retoma las armas apoyando al cura Ramón Flores logrando una victoria a favor de los insurgentes en 1811. Cincuenta y cinco años más tarde, Tlajomulco vuelve a intervenir en un conflicto bélico derrotando ésta vez a los Franceses el 18 de Diciembre de 1866. El último registro en el que los pobladores actúan por una causa es en Marzo de 1912, el General Eugenio Zúñiga Murillo,  Julián del Real y cientos de Tlajomulquenses pelearon y ofrendaron sus vidas por la revolución. No fue hasta el 17 de diciembre de 1939, por decreto del entonces presidente Lázaro Cárdenas (quien peleó bajo el mando de Eugenio Zúñiga) y con la aprobación de Congreso del Estado, se cambió la denominación de su cabecera por la de Tlajomulco de Zúñiga, como se conoce en la actualidad.

Cada poblado tiene personajes ilustres ya sean legendarios como el caudillo Cóyotl; o  como el General Eugenio Zúñiga Murillo, el último héroe del que se tiene registro. Tlajomulco no es la excepción, y ha sido cuna de nombres inmortales como Fray Antonio de Paraleja, o el escritor Ismael Aguayo Figueroa. Sumados a éstos nombres, tenemos el del Profesor Jesús Gerardo Villegas García quien fue Profesor, escritor, poeta, cronista y artista plástico, es recordado con gratitud por sus alumnos, allegados y familiares.

Jesús Gerardo Villegas García, nació en Tlajomulco de Zúñiga el 5 de Enero de 1924 en el seno de una modesta familia, quienes vivían en la calle Degollado No. 34-A. Sus padres fueron Francisco Villegas Cornejo y Rosa María García Vallejo, ambos comerciantes y oriundos del municipio mencionado.

Familia Villegas: a la izquierda Rosa María García Vallejo, Jesús Gerardo (centro) y Francisco Villegas Cornejo (derecha)

 Desde pequeño, Jesús había demostrado una inquietud y un ansia por aprender excepcionales, sintiendo además gran fascinación por los orígenes y costumbres de su municipio, así como de los personajes que compartían su entorno, especialmente por el viejo rematado Domingo “El Zorra” Hernández, quien comandó a los Jayacates para que lo trajeran en lugar de la cigüeña, (y no de París) sino del reino Wixárika, según solía contarle su madre doña Rosa. 

Durante las festividades, es común la quema de los llamados Castillos en muchos pueblos del país. Intrigado por el funcionamiento de la pieza final del espectáculo pirotécnico llamada “Corona”, Jesús, a los seis años preguntó a sus familiares cómo es que la pieza del castillo salía disparada, a lo que le respondieron simplemente que con pólvora. El inquieto niño tuvo la idea de que si la pólvora podría elevar una pieza de carrizo, también lo haría con un tren de madera que sus padres le habían regalado, por lo que hábilmente le integró una línea (o mecha) de pólvora, esperando ver que el tren se elevara. Naturalmente, aunque el juguete nunca surcó los aires; fue todo un espectáculo digno de cualquier festividad.

Jesús Villegas ingresa a la Escuela primaria Urbana de Tlajomulco de Zúñiga en 1930, y a los diez años surge en él, el deseo de trabajar tiempo completo y ganar mucho dinero. Sus familiares trataron de disuadirlo diciéndole que debía continuar con sus estudios y ayudar a su familia, por lo que el jovencito desapareció del pueblo sin que nadie supiera su paradero. Poco tiempo después, unos vecinos lo encontraron vendiendo algodón de azúcar en el Parque Agua azul de Guadalajara, a 24 kilómetros de su natal Tlajomulco. Sus padres finalmente lo convencen de continuar con la escuela y de ayudar en la tienda  de la familia, ubicada en la plaza de Tlajomulco.

Jesús Gerardo Villegas a los 8 meses de edad
En 1936, a los doce años de edad, muere su madre a causa de las quemaduras de un incendio, el derrame de productos inflamables que se vendían en el negocio causaron en la señora Rosa, graves quemaduras; falleciendo tres semanas después. El accidente vuelve a repetirse a solo dos años en la misma tienda y bajo las mismas circunstancias. Jesús continuaba con sus estudios y ayudaba en los deberes de la tienda. Su padre, por otra parte, se había vuelto a casar, otro repentino incendio de aguarrás y gasolina consumieron el local. Jesús Villegas salió de la tienda envuelto en llamas de pies a cabeza, hecho una auténtica tea humana, según el relato de los lugareños. Su hermana Micaela de 4 años, falleció en el incendio, no por las llamas; sino por asfixia. Él estuvo internado en el hospital civil de Guadalajara durante ocho meses, la cirugía reconstructiva no pudo devolverle una oreja izquierda y la movilidad del brazo izquierdo a su estado original. Cuando Jesús regresa a Tlajomulco las jóvenes que sentían atracción hacia el joven mozo le expresaron su desdén al mirar las cicatrices de las quemaduras, éste hecho dejó muy marcado en espíritu al joven Jesús quien reconoció que ni el dinero, ni la belleza superficial tienen validez alguna en la vida, por lo que tomó la decisión de apoyar a quien lo necesitara a partir de ése trágico suceso, él tenía catorce años entonces.
Terminó la secundaria en Guadalajara en 1939, e ingresó al Seminario de Guadalajara; pero Jesús duda sobre su vocación sacerdotal, por lo que abandona el seminario para ingresar a la Escuela de artes plásticas de la Universidad de Guadalajara.
El joven Villegas entra a laborar en el Departamento de Educación Pública del Estado, en Guadalajara Jal. En 1941, a los 17 años de edad, se fue a México con sus hermanos Eduardo, Flavio y Ascensión, entre todos rentan un cuarto vivendo con muchas carencias y dificultades. Su padre, el señor Francisco Villegas, quien tenía cierto capital por sus negocios, compra una vecindad en la ciudad de México facilitando su estancia con una renta más justa y razonable. Jesús Villegas trabaja como ayudante de pintor en fachadas de casas y edificios, lo que despierta sus inquietudes artísticas. Jesús dibuja en sus ratos libres todo tipo de paisajes o caricaturas empleando carbón o lápiz, a lo que su patrón le hace saber sus aptitudes para la pintura artística y lo alienta a estudiar artes plásticas. Por lo que ingresa en la escuela de Iniciación Artística no. 1 de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en México D.F.
El ateneo Justo Sierra invita a una exposición del joven Jalisciense del 16 al 27 de octubre de 1945, en el Instituto Politécnico Nacional en México D.F. Un año después en 1946, el maestro Villegas expone en el foyer del palacio de bellas artes, por conducto de la dirección general de educación estética, ésta fue el día 8 de febrero a las 17 horas. En 1948, expone en el salón 105 del Instituto politécnico nacional, ubicado en  prolongación Lauro Aguirre del 4 al 15 de Mayo.
En 1952 ingresa a la secretaría de Educación Pública (SEP), y ejerce durante veinte años como visitador general administrativo viajando por todo el país y parte del Extranjero. En sus ratos libre estudiaba y dio clases como maestro de artes plásticas en el D.F. por siete años. Se casa en 1962 con Maestra María de Jesús Olguín López.

Con el apoyo del periodista y literato Ricardo Cortés Tamayo, el Maestro Villegas logra su primera exposición con cuadros en diversas técnicas. La temática de su obra varía desde escenas de la vida cotidiana de la entonces villa, hasta pobladores y de folklore.Sus pinturas han sido adquiridas por particulares, coleccionistas, Instituciones oficiales y extranjeras, e incluso algunos museos como el de Phoenix, Arizona, en Estados Unidos. La madrina de su primera exposición, fue a la reconocida actriz Miroslava. Una temática en lienzo, a la que el maestro Villegas se enfocó durante su estancia en Tijuana, fue Ojalá que ya nunca más Cartolandia, ésta última en base a una colonia marginal cuyos habitantes de muy escasos recursos vivían en casas construidas con cualquier material a la mano, especialmente de cartón.

Un árbol bajo nubes tormentosas refleja los paisajes cotidianos de Tlajomulco, otra predilección del profesor Villegas.
 Estando consiente las carencias del pueblo, que en ése entonces tenía dos escuelas primarias (una para niñas y otra para niños) el profesor Villegas recurrió a diputados y gente del arte para organizar encuentros, comidas y exposiciones en donde él costeaba absolutamente con los gastos. Otro de los logros del maestro fue conseguir becas para jóvenes de escasos recursos continuaran sus estudios en otras escuelas como Atequiza, Jalisco. Esto impulsa al profesor Villegas a no detenerse bajo ninguna circunstancia y continuó trabajando en su obra y ayudar a sus conciudadanos.
Su obra como escritor está influenciado por los relatos de su tía Chole, quien solía contarle los mitos, seres y personajes locales como: Los Duendes, El decapitado, Las 2 brujas y La Cihualpilli, que es una versión regional de La llorona, protagonizada por la reina de Tonalá durante la conquista Española. Una de las metas del maestro Villegas, fue escribir cuentos en base a las leyendas de su pueblo. La mayoría de sus libros fueron regalados pues el interés principal del profesor Villegas fue promover las crónicas de su tierra natal.
La virgen y el felino negro, otro de los temas pictóricos del profesor Villegas fueron los relatos y Folklore.
 En Enero de 1966, para recabar datos antes de la publicación de su primer libro, el profesor Villegas invita a revolucionarios sobrevivientes: Leopoldo Aguayo, Margarito Jiménez Dinero, Cirilo Mundo Arias, Francisco Vira santos, Andrés Aviña, Cristino Trujillo Mejía, Ruperto González Pérez, Manuel Castañón, Zenón Santillán Pérez, Cruz Leoner Ríos, Apolinar García Arriero, Leandro Salcido, Irineo Núñez Isordia y Eusebio Marabel Santos, quienes certifican la participación de seiscientas personas que tomaron parte en la revolución Mexicana.
Finalmente el 18 de Febrero de 1966, se publica el libro Cosas de Tlajomulco, con tema Monográfico y costumbrista. El profesor Villegas tuvo seis trabajos literarios, en 1968 publica Manual o Guía para el Conocimiento de los Ganados y Semovientes.
En la década de los setentas, el profesor Villegas obtiene una ascendente lista de reconocimientos y logros. En Marzo 9 de 1971, ya con el cargo de visitador administrativo produce los cuadros Sierra de Álamos y Atardecer sangriento, éste último pintado sobre el puente “El Gavilán” sobre el río de Sonora. Ambas obras reciben buenas críticas, y es el periódico El Imparcial quien da la crónica. Un año después, en 1972, fue invitado por el doctor Pablo Ornelas Soler para ejercer como Maestro de Artes Plásticas, Poesía y composición literaria del Instituto Tecnológico de Tijuana, B.C. además publica El Hombre en la Policromía Pictórica que sirve como programa por objetivos educativos en el Instituto Politécnico de Tijuana, En 1973 es fundador del taller de artes plásticas y literatura del instituto tecnológico de Tijuana, así como el primer editor de la obra literaria estudiantil, donde  publica los poemas y escritos para motivación de los alumnos.
En 1976 publica Baja California ¡Hermosa alegría… o Paloma Joven! Un libro de poemas y un cuento. Muere su tía Soledad a los 60 años y los abuelos en 1977. Dos años después, en 1979, publica  Huellas desde sus Raíces conteniendo poemas, cuentos y ensayos. En 1983 publica su poemario Hacia el Quásar y concursó con su novela La Hechicera de la Media Luna (inédita) en Barcelona, España, evento organizado por la editorial Seix Barral.  Continuando con su lista de logros, el profesor Villegas recibe reconocimientos de Primer lugar en pintura Magisterial Regional en Sonora, Sinaloa, Baja california y Baja California Sur, en Hermosillo, Sonora, en 1974 (Después ya no hubo Regional) y Tercer lugar en pintura Magisterial (nacional) en Guadalajara, Jal., en 1974.

La cadena alimenticia en éste cuadro del Maestro Villegas expone la insaciable voracidad humana por agotar los recursos ambientales.
Recibe la mención Honorífica a nivel nacional en pintura Magisterial en San Luis Potosí, en 1977 obtiene el primer lugar en escultura Magisterial Municipal, en Tijuana B.C. Primer lugar en escultura Magisterial Estatal, en Baja California en 1977, Primer lugar en el concurso para el himno del Instituto Tecnológico de Tijuana, B.C. 1977, Primer lugar en pintura Magisterial Municipal, y en pintura Magisterial Estatal en Baja California y de Tijuana en los años 1974, 1977 y 1979. Cuarto lugar a nivel nacional en el concurso literario por el natalicio del Gral. Francisco Villa, en Durango, Dgo., en 1978 donde también participaron trabajos llegados del extranjero.
Recibe la presea  “El Mexicano de oro en arte” en 1974, instituido por el diario El Mexicano que se edita simultáneamente en Mexicali, Tijuana y Ensenada, B.C. El profesor Villegas ingresa a estudiar al Instituto Cultural México-Norteamericano en Guadalajara Jal. en 1978.
Se le propone al profesor Villegas que la casa de la cultura en Tlajomulco lleve su nombre, el señor Jesús modestamente agradece el gesto; pero rechaza el ofrecimiento ya que no se sentía haber hecho mucho por el pueblo. Así mismo, se le propone al artista que el nombre de su hermano, el señor Ascensión Villegas, quien apoyó a promover el deporte en el pueblo, y murió en un accidente automovilístico; le sea honrado bautizando a una unidad deportiva con su nombre, el profesor Jesús se negó nuevamente y declara que los logros deportivos en la juventud Tlajomulca serían el mejor homenaje a su hermano, este hecho ocurrió en 1982.
Se le pronostica Cáncer en 1992, y  continúa ejerciendo como maestro hasta que sufre una caída en presencia de sus alumnos a causa de la metástasis. El profesor Villegas fundó en el mismo año, una galería de arte a la que nombró La Capilla, ubicada en el fraccionamiento “El Lago” en Tijuana, y años más tarde donó la galería a la ciudad. Su más emotivo reconocimiento fue cuando se le otorgó en 1993 la Medalla al Mérito Docente Maestro Manuel Altamirano, por más de cuarenta años de labor a la SEP.
Deja de pintar 8 meses antes de fallecer, continuó con su obra de apoyar a la gente del pueblo sin más recompensa que hacerse sentir útil. El profesor Villegas fallece el 21 de Junio de 1995. Estos estudiantes que recibieron ayuda del respetado maestro pidieron que se le pusiera su nombre a una calle, lo que se hizo por mutuo acuerdo; pero el nombre fue retirado a los pocos días.
El Profesor Jesús Villegas presentó más de 100 exposiciones de pintura, entre las que destacan: El Palacio de Bellas Artes, en México D.F.; Secretaría de Educación Pública, México D.F.; dos veces en el Instituto Politécnico Nacional, México D.F.; Museo de la ciudad de Guadalajara, Jal.; Exposición viajera en varias escuelas Normales, rurales y urbanas, así como en escuelas preparatorias, secundaras, técnicas y primarias del país; Instituto Tecnológico de Monterrey N.L.; Cámara de Comercio y Sala Banamex en Tijuana B.C.; Galería Acevedo en San Diego, California E.U.; Universidad de Phoenix, Arizona, E.U. y varias veces en el Instituto Tecnológico de Tijuana, B.C.
Así  pues, muchos personajes quedan en la memoria de su pueblo, ya sea por los recuerdos de sus allegados, o las páginas y firmas de algún registro. Para quien escribe estas líneas, no hay mayor satisfacción que narrar la vida de una persona excepcional, sobre todo si la persona es de nuestro Estado, municipio o colonia. La anterior biografía expone simplemente la vida de un Jalisciense ejemplar quien dio sin medida tiempo y dedicación por amor al arte, a las letras y sobre todo; al amor de enseñar. El Profesor Jesús Gerardo Villegas García, hombre sencillo que siempre estuvo orgulloso de su pueblo, cuya sed por enseñar y aprender es, sin duda, una persona que sin intención alguna pasa a la inmortalidad en la memoria de los Tlajomulcas, pues sus acciones por apoyar al prójimo; escribieron su propia historia.
                                                                                  Eduardo C. Medrano

No hay comentarios: